LA PALABRA DE DIOS

PARA HOY

DOSSIER ESPECIAL:

NAVIDAD

La fiesta de la Navidad tiene un origen y un significado que, para muchos, es desconocido.

Le invitamos a que descargue este dossier  de forma gratuita en formato PDF . Conocerá con detalle el origen, tradiciones y significado de esta celebración.

Redactado por el Pastor N.Demir.

Crónica de una noche navideña en familia

REALMENTE… ¿QUÉ HEMOS CELEBRADO?

Aquella noche del 24 de diciembre, mamá por fin consiguió lo que tanto deseaba, reunirnos a todos por Navidad. Desde el entierro de papá, no habíamos vuelto a coincidir al completo como familia en una celebración.

Se unieron al banquete: mis dos hermanos, sus respectivas esposas e hijos, mis hermanas solteras (embutidas en horribles trajes baratos de fiesta) y como no , mi esposa y dos niños.

Mis hermanas permanecían temporalmente enclaustradas en la cocina, afanadas por tener listo el menú navideño que , como mandan la televisión, la tradición y el centro comercial , no pueden faltar en la mesa de Navidad.

El pintoresco teatro que íbamos a representar, reunía un elenco de actores que llevaban en la sangre nitroglicerina. ¡El mas mínimo roce y la casa saltaría por los aires! Era condición indispensable que las nueras y los yernos “aguantaran el tipo” estoicamente...

La augusta quería que cenáramos en paz, por eso se aseguró de "leernos la cartilla" antes de tan importante evento, se ocupó personalmente en transmitirnos las tres normas que no se podían incumplir esa noche: prohibido hablar de Dios , de fútbol y de política .

Curioso … ¡No se podía mencionar a Dios en una cena de Navidad! En todas las familias siempre hay un raro o díscolo, y ese era yo; No bailaba, no fumaba , no bebía y asistía a una iglesia donde se nos animaba a compartir si o si en estas fechas señaladas sobre el nacimiento de Jesucristo, a todo hijo de vecino.

Mis hermanos y hermanas creían que formaba parte de una secta lava cerebros, así que para no estropear el ambiente , por una noche , nada de cristianismo en la mesa. Respeto , sonrisas forzadas y tolerancia. Censurada pues por la anfitriona la libertad de expresión (Y para no dar que hablar) me esforcé al máximo en pasar el mal trago de la mejor manera posible.

Mientras llegaban los manjares, se hacía necesario ocupar el tiempo en lo que fuera, mis hermanos hicieron lo propio, y consumían a buen ritmo el alcohol y tabaco, entretanto mi esposa y yo, devorábamos una bandeja con dulces, frutos secos y turrones.

Los nenes se entretuvieron viendo la televisión , jugando con la tableta electrónica y por supuesto , cumpliendo a rajatabla el papel de niños educados frente a la abuela, que permanecía sentada en su sillón nerviosa porque mis hermanas ya tardaban más de la cuenta en anunciar que la cena estaba lista.

¡Por fin , se sirvió la cena! Mamá lucía satisfecha , sobre el mantel había suficiente comida como para sobrevivir varios días. Cuando todos se acomodaron , se hizo el clásico e incómodo silencio...

¿Quién comenzaba aquello? Noté como unas cuantas miradas se clavaban en mí. ¡Oh, no ...! - pensé - Me tocaba hacer el papel una vez mas.

Mamá solemnemente dijo que para la ocasión y como algo excepcional debía “rezar” por aquel banquete y pedir que “el año próximo nos volviéramos a reunir a la mesa en torno a ella, si aún vivía....”

Cumplí con su deseo rápidamente, en una de las oraciones exprés más extrañas que he pronunciado en mi vida. Mientras degustábamos el pavo y las deliciosas viandas , mamá nos recordaba el hambre que se pasaba en los años de la guerra, ese y otros comentarios eran su tema favorito , recurrente y suficiente para derramar sobre la mesa su amargura . Era notoria la sordera transitoria y la falsedad en los rostros de todos mientras escuchábamos sus palabras. Nuestro paladar , que no entendía más que de sabores y texturas, bloqueaba la sensibilidad y se concentraba en mandar al estómago los alimentos.

Aunque uno no lo quiera evitar, bien sea por compromiso, bien por nerviosismo, acabamos ingiriendo más cantidad de comida de lo normal, esto también forma parte de la tradición.

Rápidamente nos levantamos de la mesa , recogimos todo e hicimos sitio en el salón para sentar a los niños junto al abeto artificial (la de años que llevaba ese árbol de plástico en casa), abrimos los regalos y una vez cumplido el protocolo , nos deseamos hipócritas deseos y fuimos desfilando hacia la salida para regresar a nuestros hogares.

Al llegar a casa, acostamos a los pequeños y cuando salía de su dormitorio, me detuve en el pasillo y comencé a llorar. Mi esposa, salió de la cocina con un vaso de sal de frutas y me acompañó al salón. Ella supo capear en la cena el aluvión de comentarios e insultos velados que mis hermanas lanzaban contra ella , pues las damas solteras nunca la aceptaron por aquello de que era también cristiana.

Con suaves caricias sobre mis mejillas enjugó las lágrimas mientras le decía:-esta noche , tu esposo ha sido el mayor hipócrita y desgraciado que se ha sentado a la mesa; Una vez más me he convencido a mi mismo de que ese “espíritu de la Navidad” es uno de los mayores engaños de todos los tiempos, y me siento mal porque he vuelto a caer en el error de cumplir con la “santa tradición”, comiendo mas de la cuenta, participando con una sonrisa fingida de sus chistes groseros y respirando el insoportable y asqueroso olor a tabaco.

¿Y todo para qué? - me repetía a mí mismo - ¡Ah si! Albergaba la esperanza de poder hablar de Cristo a mi familia, pero no hubo manera, cuando llegamos ya estaban "contentos" de alcohol...

Mirando fijamente a mi esposa le pregunté: -¿De qué me ha librado Jesucristo , si esta noche he sido esclavo de lo que un día aborrecí , de aquello que dejé atrás para seguirle a Él?-

-¿También se ha convertido Dios en una rutina o tradición en mi vida? , ¿Que he celebrado? -

-¡Ya tengo la respuesta: Vanidad!

AUDIO-EPISODIOS

Rebeca narra en su testimonio, cómo pudo sostener una larga lucha anímica, espiritual y física contra una enfermedad que , en su caso concreto, sólo se podía tratar aplicando tratamientos muy agresivos.

PELÍCULAS

Jesús

El Hombre que creías conocer

Película basada en el evangelio de Lucas.

Bajo la dirección de John Krish y Peter Sykes, se estrenó en 1979.

Cinco años de cuidadosa preparación antecedieron la filmación en Israel en los lugares donde se llevaron a cabo los hechos originales. Se consultaron decenas de investigadores, arqueólogos, historiadores y teólogos.

Talleres especializados fabricaron reproducciones exactas de la cerámica, herramientas y ropaje.

Ha sido traducida a mas de 1000 idiomas, siendo proyectada tanto en ciudades y pueblos como en lugares de difícil acceso .

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